#Testimonio9 # NORA . EN MI CABEZA YA SOLO RESONABA UNA PALABRA: "MALFORMACIÓN."

By La amatxu de Ager - 8:00


- Hola, Nora. Qué bien que hayas decidido compartir tu testimonio.
- Hola Esther. Me ha costado sentarme a escribir, pero aquí te va. Espero que sea útil para otras familias.

 - ¿En qué fecha murió Tu hijo? ¿Cuál es la fecha en la que debería haber nacido?
- Mi hijo murió el 14 de noviembre de 2018. Tenía que haber nacido el 15 de Marzo de 2019.

- ¿ Cómo fue el embarazo? ¿Cuál fue el motivo de su fallecimiento?
- Era mi segundo embarazo, nuestro hijo Martín tenía un año y medio cuando nos quedamos embarazados de nuevo. Todo iba muy bien, no tuve ninguna molestia, me encontraba fenomenal.
A las 20 semanas, la ginecóloga que me llevaba el embarazo en la privada me hizo la ecografía morfológica y todo iba bien. Unos días después, tenía la eco en la Seguridad Social, y fui muy tranquila, sabiendo que todo estaba perfecto. Era 31 de octubre y según saliésemos del hospital nos íbamos a ir de puente... Sin embargo, según empezaron con la eco, noté que algo no iba bien, el ginecólogo miraba y volvía a mirar, me dijo "luego te digo algo”, y seguía midiendo... yo cada vez más nerviosa... hasta que me dijo que había un problema, que el cerebro del bebé presentaba una malformación importante. En ese momento yo me quedé en shock, empecé a llorar, no entendía nada... ¡Si hacía unos días todo iba genial! Llamó a otro gine para que diera su opinión, pero en mi cabeza ya solo resonaba una palabra: malformación. Mi marido me cogió la mano, y nos empezaron a hablar de más pruebas, de la posibilidad de interrupción del embarazo, pero yo ya no podía escuchar. Nos dieron una nueva cita al de unos días para ver la evolución, y nos mandaron a casa... con esa bomba en la cabeza y sabiendo que teníamos poco tiempo para tomar una decisión... Aun así, decidimos marcharnos un par de días para digerir la noticia y nos hizo bien tener un poco de tiempo para hablar, sin prisas, de lo que iba a pasar...


- ¿Qué sentiste como amatxu que te alertase de que algo no iba correctamente?
- No noté absolutamente nada, y me costó mucho comprender que en cuestión de días, algo pudiera fallar. Siempre había pensado que de haber problemas era antes de la semana 12. Había vivido dos embarazos con la mayor ingenuidad del mundo, super feliz... nunca pensé que algo pudiera ir mal. Después del diagnóstico llegaron muchas más pruebas, genéticas, amniocentesis, análisis...etc que intentaran traer un poco de luz, o al menos una explicación racional... los plazos en nuestro caso eran importantes, y tras consultar a otros gines para tener distintas opiniones, decidimos interrumpir el embarazo con todo el dolor que eso conlleva... Yo sabía que con la maternidad hay que tomar muchas decisiones, pero no me las imaginaba de este tipo... así que dos semanas después del diagnóstico, volvimos al hospital para interrumpir el embarazo y despedirnos de nuestro bebé. Fueron dos semanas horribles, en las que sentí culpa, rabia... pero también me permitieron conectar con mi bebé y poder despedirme explicándole que era lo mejor para él, para nosotros...


- ¿Cómo fue el trato en el hospital? ¿Os informaron de todo correctamente?
- El trato en el momento del parto fue muy bueno, una matrona nos trató con mucha sensibilidad y cariño y nos fue explicando todas las fases. Sin embargo, los ginecólogos que me vieron durante esas dos semanas no tuvieron ni una gota de empatía, fueron durísimos.

- ¿Qué siente Nora al llegar a casa sin su bebé  y ver sus cositas?
- En nuestro caso tuvimos tiempo para prepararnos para esa llegada, y como aún no habíamos preparado muchas cosas, pudimos recogerlas para no tener que verlas al salir del hospital. Además, teniendo otro bebé en casa nos “obligamos” a intentar estar lo mejor posible.


- ¿Os ofrecieron en el hospital ver al bebé ? ¿Decidisteis verlo?
- La matrona nos lo preguntó antes del parto y yo no estaba muy segura, así que me dijo que tenía tiempo para decidirlo. Cuando nació, decidí que yo sí quería verlo, mi marido no, así que él salió y me lo trajeron. Me hizo bien, y le agradecí mucho a la matrona que me lo hubiera propuesto; quizá no me hubiera atrevido sino.


- ¿Estás en tratamiento psicológico? ¿En qué o quiénes te apoyas para sobrellevar el duelo?
- En el hospital me ofrecieron ayuda desde unos días después del parto, y seguí acudiendo durante unos meses. Mi familia y amigos me arroparon durante las dos semanas que duró todo, pero después les ha costado a todos mucho abordar el tema.

- ¿Acudes a grupos de duelo?
- Sí, acudí los primeros meses al grupo de centro Maya y me ayudó mucho oír y compartir otras experiencias, y el apoyo de Iruña la terapeuta fue fundamental. Creo que la “tribu” ayuda muchísimo.

- ¿Te sientes arropada en este gran mundo de soledad y vacío?
- He notado que a la gente le incomoda el tema y he aprendido a vivir con ello. Cuando tengo ganas hablo de lo que pasó, pero sé que no es fácil para mi familia y mi marido... Creen que sufro y prefieren evitarlo, pero yo sé que verbalizarlo y compartirlo me hace bien.

A los pocos meses me quedé embarazada de mi bebé arcoiris (Leo nació en octubre de este año), y fue un embarazo complicado en lo emocional. Eso, yo creo, ha hecho que la gente no quiera hablar de la experiencia anterior, como si fuese un capítulo que ya terminó... Pero tuve la suerte de tener una matrona maravillosa en el embarazo, que se preocupó mucho de que estuviera bien y con quien he podido hablar abiertamente de cómo me he sentido.

- Pregunta libre. ¿Qué te gustaría reivindicar o añadir?
- Quizá lo que yo más he echado en falta es un acompañamiento más empático por parte de los ginecólogos. Debería existir un protocolo para los casos de interrupciones terapéuticas de embarazo... la decisión es sin duda la más terrible que he tomado en mi vida y me hubiera ayudado más sensibilidad por su parte.

También veo que los protocolos una vez que eso sucede no están claros, el seguimiento varía en función de los doctores y de los centros...

- ¿Quieres compartir el nombre del bebé? ¿O prefieres que no?
- No teníamos el nombre aún; pensábamos elegirlo en ese puente. Era un niño.

- Y quería agradecerte, Esther, este trabajo que estás haciendo al tratar un tema tan insivibilizado.
- Gracias a ti por querer contármelo y querer hacerlo de manera pública.


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